Resumen rápido: Un producto simple es un artículo único con un precio fijo. Un producto variable ofrece varias versiones (talles, colores), cada una con su propio precio o stock.
1 Opción Única
Producto simple
Es aquel que no tiene variantes: se vende tal cual, con un único precio y presentación.
Ejemplos típicos:
Una taza con un diseño único.
Un cuadro decorativo en un solo tamaño.
Un repuesto técnico con una sola medida.
Usalo cuando: tu producto no tiene opciones de elección. El cliente solo debe agregarlo al carrito y finalizar la compra.
2 Múltiples opciones
Producto variable
Agrupa varias opciones dentro del mismo artículo. Cada variante puede tener un precio, stock o imagen diferente.
Ejemplos:
Una remera con talles S, M, L y XL.
Un termo disponible en color negro, plateado o dorado.
Un perfume con presentaciones de 50 ml y 100 ml.
Recomendación: Mantené nombres claros (ej: “Color: Blanco”) para mejorar la experiencia y evitar errores en los pedidos.
3 ¿Cuál elegir?
Criterio de carga
Usá productos simples para ítems únicos y productos variables cuando un mismo artículo se ofrece en distintas combinaciones.
Si no hay opciones: Producto simple.
Si hay talles/colores/tamaños: Producto variable.
Conclusión: Lo importante es que el cliente entienda fácilmente qué está comprando y pueda elegir su opción sin errores.